El gobierno logra acordar con la patronal y los sindicatos la nueva reforma laboral

El gobierno logra acordar con la patronal y los sindicatos la nueva reforma laboral

Patronal, sindicatos y Gobierno han aprobado el último documento con el que se pretende poner freno a la contratación temporal

La ministra, Yolanda Díaz, asegura que la reforma laboral mejorará la situación de los trabajadores y de los autónomos.

Después de muchos meses de intensas negociaciones entre los diferentes agentes sociales, debates internos en el gobierno y directrices de Bruselas. El Gobierno, los sindicatos y la patronal acordaron el pasado mes de diciembre las líneas generales de la reforma laboral. El texto definitivo del nuevo marco legislativo que regulará las relaciones laborales en España durante los próximos años le restan algunos detalles. No obstante, muestra el resultado de una negociación compleja, prolongada en el tiempo e intensa en sus últimos compases. El comité ejecutivo de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) fue el primero en avalar la última propuesta. Sin embargo, algunas patronales como Asaja, Foment, Madrid y Anfac se han abstenido durante una votación inicial. Por otro lado, los comités de UGT y CC OO han aprobado posteriormente el texto por unanimidad.

Un aspecto destacable es que con esta reforma se llega a una acuerdo entre todos los agentes sociales. Hace más de 30 años que no se conseguía, a través de la cual se pretende hacer frente a la temporalidad. De este modo, se persigue reducir la presencia de la principal lacra que castiga al mercado de trabajo. Se pretende deshacer algunos cambios normativos que el PP introdujo en 2012. Cabe recordar que los cambios del PP fueron encaminados a dar más poder a los empresarios. Esto cambios abrieron la puerta a empresas multisectoriales que precarizaron las condiciones de trabajo.

Éxito con el consenso de los agentes sociales en la reforma laboral

El texto de la reforma laboral modifica alguno de los aspectos más lesivos de la anterior reforma como el abuso de las subcontratas, y es más ambicioso en la lucha contra el auge de la temporalidad en España. Cabe añadir que la propuesta final tiene más matices que la propuesta inicial. Esta última ha reducido sus expectativas iniciales en busca de un acuerdo global satisfactorio para todas las partes. En este sentido, un gesto de confianza hacia el consenso con los empresarios es el mantenimiento de las cuantías de las indemnizaciones por despido dentro de un ERE (de 20 días por año trabajado).

Los expertos laboral afirman que, esta reforma es un éxito ya que contar con el consenso de los agentes sociales es más favorable que otra que sea más ambiciosa, pero carezca de apoyo empresarial.

La viabilidad de derogar la reforma laboral de 2012, abrió la veda de los enfrentamientos en el seno de la coalición. Mientras que el presidente, la vicepresidenta y la ministra de trabajo apelaban a una ambiciosa derogación total de la normativa vigente, la vicepresidenta económica, apelaba a una ‘modernización’ del texto.

Tensiones internas del Gobierno

En el mes de octubre fue cuando se produjeron más tensiones en el gobierno. Se instauró a Calviño para que pilotará junto con Diaz la negociación de la reforma laboral. Esto no sentó nada bien a Unidas Podemos y finalmente, se optó por un liderazgo de Diaz con un apoyo en la mesa de dialogo de Economía y de Seguridad Social.

reunión entre agentes sociales para aprobar la reforma laboral

Con el objetivo de llegar a un acuerdo antes del 31 de diciembre se acordó realizar reuniones diarias. Estos cambios provocaron un mayor desgaste entre los agentes sociales. Así, en diciembre se pactaron las bases del texto definitivo. Concretamente, se pactó el nuevo esquema de actuación contra la temporalidad a partir del establecimiento de dos tipologías para estos tipos de contratos (estructural y formativo).

Los esfuerzos por parte de la patronal han ido encaminados a rebajar las aspiraciones de la reforma. Fuentes del CEOE reconocen que el establecimiento de medidas de control de la temporalidad era un objetivo compartido. No obstante, han existido grandes discrepancias sobre las propuestas presentadas para su contención.

El último golpe de efecto se desarrolló en diciembre cuando la patronal se descolgó planteando un contrato temporal con multitud de causas. Ese movimiento descolocó al resto de agentes sociales, que lo interpretaron como una maniobra pensada para agrandar las puertas adentro del CEOE.

Como conclusión, para que el marco establecido por el gobierno, patronal y sindicatos empiece a funcionar se deberá validar por el consejo de ministros y su entrada en vigor dependerá de si es tramitada como proyecto de ley o a través de un real decreto ley.

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Fuente: https://elpais.com/

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