El Consejo de Ministros ha aprobado en su reunión de este martes enviar la reducción de jornada laboral al legislativo.
El Ministerio de Trabajo pactó con los sindicatos y que rechazan las patronales, afecta al artículo 34.1 del Estatuto de los Trabajadores. Para que esto aplique a los asalariados, el Ejecutivo necesita unos apoyos parlamentarios que, de momento, no están garantizados para aprobar la reducción de la jornada laboral.
Trabajo abre la puerta a recuperar las ayudas a pymes que decayeron del acuerdo por el rechazo de la patronal, y que con toda seguridad reclamarán los nacionalistas de derechas. Dado el rechazo del PP a la norma (lo justifican en que al aval sindical no le acompaña el empresarial), el éxito de la propuesta depende principalmente de Junts, que presentará una enmienda a la totalidad y este lunes reiteró su rechazo al proyecto. El grupo de Carles Puigdemont dice que la propuesta del Gobierno es “un ataque frontal a los autónomos y a las pequeñas y medianas empresas de Cataluña”. “Nos encontramos con la puerta cerrada ante la posibilidad de negociar, aunque fuera una coma, de este texto”, dijo este lunes la portavoz del grupo catalán en el Congreso, Miriam Nogueras.
El Gobierno confía en Junts para aprobar la reducción de la Jornada Laboral
El partido que lidera Puigdemont no cierra del todo la posibilidad de terminar alcanzando un acuerdo. En el Gobierno tienen la esperanza de que conseguirán convencer a Junts e insisten en que las negociaciones prosiguen. Una parte de la estrategia es recuperar las ayudas a pymes que ya ofreció Trabajo a los empresarios y que decayeron del proyecto, pero en el Ejecutivo asumen que deberán ir más allá para conseguir el apoyo de Junts.
Además, ha considerado que las empresas tienen resultados lo suficientemente positivos como para asumir la reducción, incluyendo los sectores con jornadas más largas y menor valor añadido, como la agricultura, el comercio o la hostelería: “Los márgenes empresariales hablan por sí solos. Cuando hablamos del reparto de la productividad deberíamos tenerlo en cuenta. Lo que hacemos es practicar justicia”. Ha indicado que otros colectivos profesionales, como los empleados públicos, ya tienen jornadas por debajo de las 40 horas, y que ello debería llegar por ley al conjunto de los asalariados.
Registro horario y más sanciones
Además de reducir la jornada laboral, el proyecto que pactaron Trabajo y los sindicatos cambia el registro horario para hacerlo más efectivo. De prosperar el texto acordado se impedirá que los registros se hagan en papel, deberán ser digitales y, a la vez, interoperables para que Inspección pueda acceder a ellos. Asimismo, se plantea un endurecimiento de las sanciones, de manera que el castigo ya no se dará por empresa incumplidora, sino por cada empleado con horas de más no retribuidas. Esto multiplicará unas sanciones que, hasta ahora, a muchas empresas les compensaba asumir. La norma también refuerza el derecho a la desconexión digital.
Tras meses de negociaciones, primero de centrales y patronales por su cuenta y después junto al Gobierno, Díaz selló el acuerdo con CC OO y UGT. Lo presentaron el 20 de diciembre, hace más de cuatro meses. Tras un tira y afloja entre Economía y Trabajo, el anteproyecto de ley se aprobó en Consejo de Ministros en primera ronda el 4 de febrero y ha vuelto al mismo tres meses después, antes de someterse al examen del Congreso de los Diputados.
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